VINAGRETAS & ALIÑOS
Las vinagretas y aliños son preparaciones principalmente a base de aceite y vinagre que llevarán nuestros platos a otro nivel.
Ves cogiendo un bote y prepárate para echarle un poco de imaginación.
#1 Vinagreta clásica
Comencemos con la vinagreta clásica. Ésta es la que tomaremos como referencia y punto de partida de las demás. Las proporción que más se utiliza es la de 3 a 1. Tres partes de aceite por uno de vinagre. El aceite, si puede ser de oliva mejor. ¿Se podría hacer con aceite de girasol o similares? Sí, pero dejaríamos en principio esta opción como secundaria. Sobre el vinagre, cualquier tipo nos vale: de vino, de manzana, de Jerez, Módena… etc.
Tomaremos un bote con tapa, añadiremos las partes correspondientes de aceite y vinagre. Seguidamente incorporaremos la sal y la pimienta a gusto. Agitaremos, y así de sencillo la tenemos lista. Si todo ha ido bien, nuestra preparación habrá emulsionado logrando así cierta consistencia y espesor.
#2 Vinagreta de mostaza
Una vinagreta más que interesante y que no utilizaremos únicamente para ensaladas. Partiremos de la vinagreta clásica a la que añadiremos una o dos cucharaditas de mostaza. En este caso, nos encontramos con una vinagreta con mayor grado de acidez que nos va a ser especialmente útil para contrarrestar la grasa de ciertos alimentos. La utilizo especialmente para finalizar pescados de este tipo –grasos– como el salmón o el atún.
Por otro lado, no hay que olvidarse de la vinagreta de miel y mostaza. La podemos utilizar para aportar un ligero dulzor a ensaladas de pasta así como a otro tipo de ensaladas que incorporen quesos frescos o incluso a ensaladas de legumbres.
#3 Vinagreta templada
De esas recetas que descubres y que no se olvidan. Una vinagreta algo peculiar. Ponte lo primero de todo a confitar unos ajos en aceite de oliva. Ahora ves preparándote en el bote el vinagre, la pimienta, el zumo de una naranja y unas anchoas cortadas. Añades el aceite templado –con o sin los ajos– y agítalo.
El tipo de lechuga que empleemos en este caso es muy importante. La más idónea es la Escarola. La serviremos templada. Podemos acompañarla con frutos secos y pasas.
#4 Vinagreta de queso
Mezcla una poca cantidad de queso roquefort o azul con 3 cucharadas de nata líquida. Sobre los quesos, nos decantaríamos por un queso fuerte y cremoso. A continuación sigue el proceso reseñado para la vinagreta clásica con la salvedad de que no añadiremos sal -estos quesos ya suelen ser de por sí bastante salados–.
Apropiada para ensaladas de pasta o cualquier otro tipo de ensalada de hoja común.
#5 Vinagreta de pesto
El pesto es una salsa italiana generalmente empleada para la pasta. Si hablamos de pesto, tenemos que hablar de albahaca. Y es que, precisamente, es su ingrediente principal. Ahora bien, existen más clases de pesto; de rúcula, de espinacas, de brócoli. En todo caso, se trata de meras variaciones del tradicional pesto de albahaca.
La elaboraremos a base de albahaca fresca, aceite de oliva, queso parmesano, ajo, sal y piñones. Trituraremos y añadiremos a nuestra vinagreta básica.
Especialmente buena para ensaladas de tomate y mozzarella.
#6 Vinagreta de aceitunas negras y alcaparras
Mezclaremos hasta obtener una pasta espesa las aceitunas negras (200 g), las alcaparras (10g), ½ ajo , vinagre (una cucharada) y aceite de anchoas (3 cucharadas) y si es necesario un poco de agua. Seguidamente elaboremos la vinagreta.
Para hacer el aceite de anchoas suelo poner las anchoas en pequeños botes con aceite de oliva y olvidarme de él por unos días en la nevera. Podremos ir rellenando y repitiendo este proceso varias veces.
De igual forma que la anterior, muy conveniente para ensaladas de tomate y mozzarella. Podemos emplearla también para pizzas o ensaladas de arroz.
#7 Vinagreta agridulce
Si me tuviera que quedar con una, elegiría la vinagreta agridulce. Se prepara añadiendo 1 cucharadita de mermelada a nuestra vinagreta base. Cualquier mermelada nos vale, aunque la de frutos rojos es la que más se suele utilizar. Podemos añadir así mismo un poco de zumo de naranja para realzar sabores.
#7 Vinagreta agridulce
#8 Salsa césar
La salsa césar, la salsa que no necesita presentaciones. Necesitaremos 3 anchoas, 1 yema de huevo, 1 ajo –picado en forma de pasta-, limón (una cucharada), un poco de salsa Perrins –aunque la podemos sustituir por mostaza– y 100 ml de aceite de oliva. Batiremos todos los ingredientes en nuestro bote hasta emulsionar.
Como no podía ser de otra forma, con ella, elaboremos la ensalada césar.
#9 Salsa de yogur
Si hay una salsa que, por su sencillez, me gusta, es la salsa de yogur. Mezclaremos yogur y mahonesa a partes iguales. Añadimos ajo en polvo, limón, pimienta, sal y la menta o hierbabuena. Una salsa muy suave y fresca para todo tipo de platos veraniegos.
#10 Salsa tzatziki
Aunque la mencionamos como otra salsa diferente a la de yogur, tenemos que saber que tienen muchas cosas en común. Originaria de Grecia, destaca por su frescura y su sabor ácido. Para no complicarnos, partiremos de la salsa de yogur anterior a la que añadiremos pepino rallado, eneldo y aceite de oliva.
Perfecta para barbacoas, hummus, ensaladillas, y pescados. Realmente, si lo piensas bien, no hay nada que le vaya mal a esta salsa.
Ahora te invito, como decía al principio, a que le eches imaginación. Sustituye el aceite de oliva por aceite de aguacate. El vinagre por limón. La sal por salsa de soja. Utiliza sales de sabores. Añade a tu vinagreta frutos secos y frutas deshidratadas. Échale picante ¿por qué no?



Comentarios
Publicar un comentario